About me

Hace treinta y cinco años, el equinoccio de primavera, que ya marcaba la hoja de ruta de los primeros brotes florales en Alicante, vió nacer a Jessica Guindo de Rojas. Desde pequeña ella siempre supo diferenciar entre ver y mirar, entre escuchar y oír. Ver es sólo eso; ver. Cuando vemos, podemos sentir impacto o indiferencia. Sin embargo, cuando miramos, estamos llevando a cabo un acto consciente en el que decidimos qué ver –hacia dónde enfocar nuestros ojos– con la máxima pretensión de adentrarnos en ese ente observado hasta comprender su verdadera naturaleza. La mirada certifica, curiosea, indaga. Y lo mirado refleja nuestras pasiones y nuestra necesidad de hallar la verdad. Lo mismo sucede cuando escuchamos; cincelamos de sentido aquello que hemos oído.

Con esta doxa, entre viajes, estudios y trabajos, Jessica comprendió que estaba en su naturaleza mirar, no ver, y escuchar, no oír. Cámara en mano, empezó a captar lo que miraba, escrutando el cuerpo femenino desde otro ángulo, transformando Ruinas en lugares fascinantes, convirtiendo las bodas en magia apodíctica, concibiendo animales como seres enigmáticos... Se embebió de la vida y comenzó a dibujar. Posteriormente cambió el lienzo por la piel y se adentró en el mundo de los tatuajes hasta convertirse en una experta. Fue la música la que, junto a la fotografía, delinearon la esencia de Jessica; compaginó su faceta de fotógrafa con su trabajo como Dj en varios locales de la noche alicantina.

Si tuviéramos que definir a Jessica Guindo –más conocida como Jesica Lavera– en una palabra, ésta sería polifacética. Ella no es fotógrafa. No es Dj. No es tatuadora. Es todo eso. Y más.

Jessica mira y escucha, no pasa por la vida de puntillas, sino que pisa fuerte, y deja huella.

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